¿Por qué se utilizan instrumentos en la Danza Cristiana?

Por admin

Un instrumento es un objeto fabricado, simple o formado por una combinación de piezas, que sirve para realizar un trabajo o actividad, especialmente el que se usa con las manos para realizar operaciones manuales técnicas o delicadas, o el que sirve para medir, controlar o registrar algo. Es una Cosa o persona que sirve de medio para alcanzar un fin.

Tal vez nunca los has utilizado, pero de seguro los has visto. Los instrumentos en la danza, se utilizan no precisamente para que la danza se vea mas bonita, sino que sirven de medio para alcanzar un fin, ¿y cual es este fin?

Uno de los propósitos principales de usar instrumentos al danzar, es hacer lo invisible visible. Se utilizan como una representación o símbolo de lo que queramos transmitir en el momento. El ejemplo mas común, es que con los instrumentos de movimiento representamos el mover del Espíritu Santo en medio de nosotros.

El significado o representación que tenga un instrumento en la danza también varia por su color. Por ejemplo si queremos representar al Espíritu Santo como Fuego, lo hacemos con instrumentos de movimiento que incluyan los colores del fuego: rojo, naranja, amarillo.

Otro de los propósitos por los cuales se utilizan los instrumentos en la Danza Cristiana, es llevar un mensaje mas claro a los que ven. Sabemos que danzamos para Dios pero, también tenemos personas alrededor de nosotros, que observan lo que hacemos, y adoran junto a nosotros. Cuando hacemos una danza en grupo por lo general esas danzas son ensayadas y coreografiadas, con el objetivo de llevar un mensaje.

Este mensaje, es para la iglesia y para las personas que no conocen a Dios, con el fin de que lo conozcan, y se acerquen a El. Por ejemplo: podemos utilizar una cruz para representar el sacrificio de Jesús en la cruz, pero también podemos utilizar una corona para representar o hacer entender de forma mas clara que Jesús es el Rey de Reyes. Podemos utilizar un manto para representar la cobertura de Dios a nuestras vidas, y asi sucesivamente.

Sarah Yuritza